Unidad contra el imperialismo en Rosario

El aniversario del natalicio número 94 de Ernesto “Che” Guevara de la Serna (icónica figura de la revolución cubana) tuvo lugar en el centro cultural Atlas. En la convergencia de distintos espacios, el mensaje de esta iniciativa bregó por la unión de los pueblos, la soberanía política, económica y social, la labor militante, la juventud, y no distraer la atención de un enemigo común: el imperialismo y los movimientos de derecha en cada país.

El acto contó con destacadas presencias como el embajador de Cuba en Argentina, Pedro Pablo Prada Quintero; Néstor Ocando Díaz, primer secretario de la República Bolivariana de Venezuela en Argentina; el embajador de Nicaragua en Argentina, Carlos Midence; y Sixto Valdez, cónsul del Estado Plurinacional de Bolivia en Rosario. El volumen y envergadura política quedó a la vista por la confluencia de diversas organizaciones sociales, políticas y sindicales, dirigentes de distintos partidos y participación de organismos de derechos humanos. APDH Regional Rosario estuvo en el lugar, y fue Norma Ríos (Vicepresidenta Nacional de APDH Argentina) quien subió al escenario a dirigir su palabra.

Norma comenzó su intervención agradeciendo especialmente al embajador de Cuba por la invitación, y saludó a los diplomáticos allí presentes. En su alusión refirió al Che como “uno de los hombres más importantes en la historia por la lucha de la liberación de los pueblos”, sintetizando que su legado de lucha e ideas son inspiración vigente en el mundo para aquellos que pelean por su liberación. “Sus palabras e ideas aún resuenan en el corazón y consciencia de los pueblos”, así caracterizó la herencia combativa de Guevara. Para finalizar, Ríos destacó la claridad y el coraje que el Che dejó como enseñanza para convertir en realidad los sueños de la revolución.

Referentes de la Patria Grande

La palabra de cuadros políticos internacionales fue el momento más esperado de la tarde. Un público expectante por escuchar sus análisis, reflexiones sobre la figura del revolucionario y repensar el contexto actual del continente y el mundo. El equipo de prensa de APDH Rosario estuvo en los preparativos previos y dialogó con cada uno de ellos sobre la significancia del aniversario en relación con la coyuntura.

Ocando Díaz se explayó explicando los intereses del imperialismo y la intención en plasmar sus políticas en América por medio de la doctrina Monroe, y en el mundo, mediante Hegemón (ambas son concepciones teóricas que suponen un control de recursos indispensables y políticas estatales de las naciones por intermedio de organismos. Monroe bajo la tutela estadounidense, y la segunda, alude a países potencias que condicionen la gobernabilidad de otros, reduciendo su grado de soberanía y capacidad en la toma de decisiones).

Frente a ese panorama, el primer secretario venezolano citó al Che “cuando llamaba a la unidad” porque “no podemos luchar contra grandes enemigos desunidos”. Por esto, reconoció y se sorprendió al ver la forma en la cual se materializó dicha proclama esa tarde.

En esa dirección, caracterizó la figura de Ernesto Guevara al recordar su paso por la vocería de la ONU, y memorables discursos que graficaban su profundo humanismo, en constante preocupación por los pueblos atacados por políticas imperiales. “Hay que indignarse ante cualquier injusticia, y lo ponía en práctica”, expresó el diplomático en referencia al compromiso de Guevara. Recordó a “El Che” como una figura extraordinaria, con fuerte convicción en el internacionalismo y como promotor de cambios significativos alrededor del mundo, un ícono que no deja de sorprender por las enseñanzas y aprendizajes que contagió en diferentes países.

Por último, Ocando Díaz hizo un llamado a la juventud a sumarse a esta lucha contra los regímenes opresores y no caer en la distorsión mediática o en los distintos tipos de distracción empeñados en despolitizar. Ante esto, aconsejó a les jóvenes profundizar estudios y lecturas, compartir conocimientos, sostener convicciones de lucha por la patria grande y multiplicar ese mensaje legado por El Che y “grandes héroes y luchadores de esta patria”.

Sixto Valdez comenzó señalando la necesidad de unidad en tiempos de turbulencias políticas. Por este motivo, puso énfasis en la importancia de “una jornada antiimperialista de todos los pueblos” que hoy padecen al imperio norteamericano, pero “hay que recordar que nuestros pueblos originarios sufrieron el español y ese colonialismo hispano que nos destruyó”. Valdez recogió elementos culturales, económicos, políticos y sociales para expresar el vínculo y consecuencias directas que al día de hoy son visibles en nuestros pueblos. Hecha esa conexión histórica, describió la forma en la cual sus compatriotas entienden la revolución: “Es como los colores y la forma de la Whipala. Muchos colores hacia un solo propósito”.

El cónsul boliviano explicó que la historia de los pueblos sólo se construye con lucha y “ni por un segundo” hay que claudicar, razón por la cual un revolucionario no tiene horarios de oficina, porque sólo eso podrá frenar las acciones de un enemigo que nunca duerme.

En sus palabras, no soslayó la dictadura encabezada por Jeanine Áñez y la complicidad de dirigencias conservadoras de aquel momento, entre ellas, la de Mauricio Macri en Argentina. Con esa experiencia reciente, expresó sentir una alegría en el alma de poder compartir la jornada y recordó el apoyo de “muchas manos solidarias” para ayudar a Evo y muchos más exiliados “cuando otros gobiernos se negaban a proteger a los perseguidos”.

Finalmente, expuso la importancia de un gobierno para el pueblo, capaz de defender su soberanía, impidiendo intromisiones políticas, militares y económicas que apuntan al saqueo de recursos naturales; pero sobre todo, que logre distribuir riqueza. Sixto entiende que lo fundamental es la cercanía de los líderes con la ciudadanía, porque “los gobiernos no son perfectos”, por eso, si en ocasiones suscitara una actitud no aceptada por su pueblo, “no hay mayor revolución que la autocrítica”.

Un legado inmortal

El representante nicaragüense, Carlos Midence celebró compartir ese tipo de instancias junto a sus pares. Puso en palabras la magnitud de El Che en su país, a tal punto “que allá se conmemora su fallecimiento y celebra su nacimiento”; por esto su felicidad de poder brindar palabras en nombre del pueblo y gobierno de Nicaragua.

Midence consideró de enorme vigencia los valores, principios y luchas encarnadas por Guevara, ubicándolo junto a grandes íconos del pensamiento revolucionario del continente. Señaló ese fervor combativo más vivo que nunca, dado que América continúa bajo los efectos de un “entramado imperial-colonial”.

Como reflexión final, el embajador invitó a las futuras generaciones a “seguir el ejemplo del Che”, porque “su espíritu de sacrificio”, al igual que otros procesos revolucionarios del continente, tiene por objetivo final el mejoramiento en la calidad de vida de las personas.

Por su lado, el embajador de Cuba en Argentina, Pedro Pablo Prada Quintero, sintetizó en una frase la herencia de Guevara: “Dejó un legado contra el que no pueden combatir, su extraordinario humanismo”; así es como la esencia de El Che continúa a través generaciones, saltando todo tipo de demonización o simplificación de su figura.

Prada Quintero detalló que la ambición de los detractores al intentar reducirlo a “una etiqueta, camiseta”, su afán por desdibujarlo; es vana en contraposición con toda su obra política, económica y las profundas enseñanzas a la juventud. El incansable compromiso de El Che, sus ideas puestas en prácticas, la visión sobre el mundo y las sociedades, fueron puntos abordados por el embajador para hablar del revolucionario. El cuerpo político y las transformaciones de fondo en la historia emprendidas por Ernesto Guevara fue el eje en el cual el embajador cubano hizo hincapié para terminar de responder a tanta tergiversación: “Si solamente fuera eso, ya sería suficiente y es mucho, pero el Che trasciende por mucho más”.

El diplomático cubano expuso la relevancia de no buscar interpretaciones que puedan realizarse en torno a la imagen de Ernesto Guevara de la Serna, sino que lo primordial reside en sus escritos y discursos. Al respecto, recomendó la lectura “El socialismo y el hombre en Cuba” y lo consideró “folleto de cabecera de toda la juventud latinoamericana”. Sobre la obra, opinó que si bien concierne a un marco determinado, la experiencia revolucionaria es homologable a las distintas realidades nacionales, dado su humanismo en un grado universal.

Para concluir, Prada Quintero no ocultó la alegría de presenciar el evento y pronunció el carácter especial de la jornada al celebrar el nacimiento de un inmortal.

Texto: Lautaro Ruiz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotos: Verónica Yáñez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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