Memoria inquebrantable: resistencia al olvido

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El 23 de junio se cumplieron 45 años de la “Masacre de las Verbenas”, donde fueron asesinados diez militantes del PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo) en la ciudad de Granadero Baigorria. Desde el Espacio por la Memoria del Cordón Industrial, en conjunto con la agrupación Documenta Baigorria, hace años trabajan en la resignificación de fechas emblemáticas dentro del Cordón Industrial y lo hacen a partir de la reivindicación de les compañeres asesinados por el terrorismo de Estado, luchando por la preservación de la memoria colectiva.

Con ese espíritu, también se recordó y reivindicó en un emotivo acto y señalización en memoria de las víctimas, a Juan Carlos Gauseño y José Aquiles Tettamanzi, dos militantes sociales que fueron asesinados seis meses antes (1 de diciembre de 1976), a media cuadra de distancia.

Verónica Gauseño (sobrina de Juan Carlos y presidenta de la APDH Regional Rosario) fue invitada a formar parte del evento y pronunciar unas palabras. Acompañada por la Vicepresidenta de APDH Argentina, Norma Ríos, la Secretaria Nacional de Pueblos Originarios, Claudia Gotta, y el equipo de prensa de APDH Rosario, la jornada se fue materializando segundo a segundo por el propio peso de su magnitud.

Previo a la convocatoria en la plaza, el espacio social y cultural “La Colmena”, abrió sus puertas para recibir a familiares y compañeres de diversos ámbitos. Muchos viajaron de distintos lugares (Tucumán, Córdoba, Reconquista, Santa Fe y Rosario) para conocerse, compartir recuerdos de sus seres queridos y relatar el largo camino de lucha. Entre mates y comida se vivió un cálido momento, donde no faltaron anécdotas.

 

Señalización y memorial  

El frío de la tarde no fue impedimento para concentrar. Vecines, familiares y amigues se hicieron presentes en la plaza de la ciudad para ser parte de la inauguración del cartel memorial y señalización de la masacre, denominado “Huellas de la Memoria”.

La actividad comenzó con la palabra de Analía Puricelli, quien destacó la convocatoria en el lugar tras cumplirse 45 años de los asesinatos y comentó que la inauguración del cartel, junto con la señalización del predio donde funcionó el Centro Clandestino de Detención y Tortura ‘La Calamita’, “cumplen con el objetivo de visibilizar y rescatar una parte de la historia de Granadero Baigorria que se mantiene silenciada”.

Recordó los hechos ocurridos aquel 23 de junio de 1977, cuando los diez militantes secuestrados en La Calamita fueron llevados a una vivienda ubicada en la intersección de las calles Las Verbenas y 9 de Julio, donde simularon un enfrentamiento y los asesinaron. “Los detalles de la masacre fueron revelados en el año 2009, al declarar en la causa Guerrieri, por un integrante del Batallón de Comunicaciones 121 del Segundo Cuerpo del Ejército, el represor Eduardo ‘Tucu’ Constanzo”. A la par, rememoró la complicidad y tergiversación vivida en esos momentos por parte de los medios de comunicación. “En un procedimiento mueren 9 extremistas”, fue uno de los titulares señalados de aquella época para describir los hechos.

A continuación, narró lo sucedido seis meses antes de la masacre, cuando en calle 9 de julio al 624 fueron asesinados Gauseño y Tettamanzi. “Dado el valor histórico que contienen estos predios, por su importancia en la construcción de la memoria colectiva acerca de lo sucedido en la última dictadura cívico militar y su aporte en la construcción de la Verdad y la Justicia de la ciudad de Granadero Baigorria, es que consideramos impulsar esta iniciativa de señalizaciones que hoy estamos concretando”, finalizó.

La presidenta de la APDH Rosario, dirigió sus palabras al público. Conmovida por lo que representaba estar allí presente, caracterizó la jornada como “un día muy emotivo”, dado que era la primera vez que se acercaba al lugar donde fueran asesinados su tío, Juan Carlos “Kenio” Gauseño, y el compañero de militancia, José Aquiles Tettamanzi. Verónica pudo estar en ese sitio al cual conocía “de memoria” por su abuelo, quien pudo dar testimonio en la causa FECED antes de morir, “no sólo por el asesinato de mi tío, sino por la desaparición de mi padre (Miguel Ángel)” que sucedería nueve días después de lo ocurrido con “Kenio” y Tettamanzi. Además, contextualizó que dada la validez que regía para las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en aquel entonces, desconocían si en algún momento sería posible juzgar.

En su alocución, Gauseño expresó el deseo de “honrar la vida” de su tío. Lo recordó como un militante peronista con un profundo compromiso social en el territorio, donde se desarrollaba como alfabetizador en Cabín 9, uno de los barrios más postergados de la ciudad de Pérez, de la cual su familia es oriunda. Esta vigencia en la labor del conjunto de compañeros es el resultado que hoy existan tres escuelas de las más grandes en la provincia. “Ellos hicieron los cimientos de la primaria 1209 Provincia de Chaco. Fueron el grupo de militancia que comenzaron ese proyecto educativo junto al maestro Raúl García”, mencionó. Con el paso del tiempo “se fue multiplicando” hasta abarcar toda una manzana, donde hoy funcionan el secundario N°574, escuela nocturna para adultos, EEMPA y cursos de capacitación.

También describió con orgullo una de las formas en las que la comunidad educativa y perecina en general hicieron memoria: “Los docentes quisieron enseñar a sus alumnos cómo se elegían autoridades de un país, de una ciudad y ese mismo procedimiento se utilizó para elegir el nombre del colegio. Votaron y salió ganador el nombre de uno de sus fundadores, porque no fue el único. Ese era mi tío”. Ese era Juan Carlos, un militante social, un educador del pueblo que dio su vida por esos ideales y construir una sociedad más justa e igualitaria para todos, donde las oportunidades sean las mismas y el acceso a bienes y necesidades básicas sea el mismo. Por esto último, refirió a la dificultad de la población de Cabín 9 para contar con suministro de agua potable, en la actualidad.

En el final de su intervención, no ocultó la felicidad de estar allí con compañeros de distintas partes del país y mencionó que ese establecimiento educativo en el barrio, es la mejor forma de honrar a su tío, porque cuando “no estemos, va a estar esa escuela”, y esas son marcas de memoria, como las que “hoy vamos a inaugurar acá”.

En tanto, Marta Pugliese (viuda de Alberto Coraza -dada complicaciones en su salud, se comunicó vía audio de WhatsApp-), Ermelinda Galarza (hermana de Alberto Galarza) y María Rosa Díaz (hermana de Susana Díaz) remarcaron la importancia de la convocatoria y presencia de distintas generaciones. En ese sentido, expresaron la trascendencia de no abandonar la lucha, ni olvidar aquellos ideales de una patria soberana, un mundo mejor y no bajar los brazos en la búsqueda por encontrar la verdad.

Por su parte, Maximiliano Lara (en representación del Espacio de Memoria del Cordón Industrial) relató que vienen trabajando en la recuperación de la memoria colectiva y las historias de vida de cada uno de los compañeros desaparecidos en el Cordón Industrial, “porque considerábamos que cada uno de esos compañeros no eran un nombre en una lista, sino que tenían sus historias de vida, que habían dejado la vida por la revolución y considerábamos necesario ahondar en las investigaciones y dar a conocer sus historias, sus luchas, sus ideales”. Destacó que para ellos es un honor que a partir de la reivindicación a esos compañeros, sus familiares se hayan ido acercando y contactándose con ellos, agradeciéndoles el trabajo realizado.

Lara recordó a cada une de les compañeres asesinados. Además, evocó los nombres de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, tras cumplirse un nuevo aniversario de su asesinato a manos de la policía bonaerense.

Silvana Idalgo (integrante del mismo espacio) habló sobre el trabajo que vienen realizando y la preocupación que los acompañódurante todo este tiempo al no contar con un espacio físico para seguir construyendo memoria. Relató que, a partir de un acuerdo con la familia Funes, ellos les cedieron la casa donde fuera secuestrada Lina Funes, con el fin de convertirla en un espacio de memoria.“Esta historia es una de las tantas que convoca y que ha acontecido en el cordón industrial en la década de los 70”,  mencionó en referencia a la familia Funes.

La finalidad es que esa casa sea un espacio abierto a la comunidad y en ese sentido, que el barrio pueda conocer parte de su historia. Idalgo también destacó que la idea es que sea un lugar abierto para que puedan participar distintos espacios, “que podamos recuperar ese sentido de trabajo colectivo y que todos podamos sentirnos participes y seguir trabajando en pos de ello, para que la memoria no se pierda. Para que el nunca más sea una realidad en nuestra comunidad”.

Por la agrupación Documenta Baigorria habló María Celia Fernández. Recordó a la compañera Viviana Nardoni, fallecida recientemente. “Ella pasó por La Calamita. A los veinte años fue secuestrada junto con su marido, Luis Mejías, fueron llevados a La Calamita, torturados. Posteriormente fueron llevados al Servicio de Informaciones y más tarde estuvo presa en Villa Devoto”, comentó recordando los duros momentos vividos por la pareja en el centro clandestino de detención. “La compañera, después, en su continua lucha, fue directora del Museo de la Memoria de Rosario y allí, lamentablemente, aunque ya estaba jubilada, trabajando para nombrar el nuevo director del museo, repentinamente falleció. Así que pido para ella un fuerte aplauso”, concluyó.

Finalmente disertó Leonardo Preto, otro miembro de Documenta Baigorria, que contó cómo está actualmente la situación en relación con la expropiación del predio de “La Calamita”: “Seguimos esperando que, desde el Estado provincial, se concrete el trámite de donación de una parcela del predio que la familia Benzadón propuso hacer”, haciendo alusión al acuerdo firmado en febrero de 2017, entre el titular del predio donde funcionó el ex centro clandestino de detención y el gobierno provincial. “La Calamita todavía no es un espacio público, todavía como pueblo no hemos podido recuperar ese lugar que tiene décadas de reconocimiento como Centro Clandestino de Detención”.

Texto y fotos: Noelia Castañeda y Lautaro Ruiz

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